Los implantes del futuro

los implantes del futuroPelículas como aquellas de la saga de The Terminator realmente pusieron a pensar a muchas personas sobre los cyborgs o androides, estas máquinas que se asemejan muchísimo a una versión mejorada de los seres humanos. Pero, también abrió la interrogante de, ¿qué pasaría si en vez de ser una máquina parecida a un humano, fuese un humano que se asemejase a una máquina? En este sentido, existen dos vertientes principalmente, existen aquellos quienes dicen que el ser humano dejaría de serlo, ya que pasaría a ser algo un tanto distinto con componentes electrónicos implantados. Existen otras personas que sostienen que no dejaríamos de ser humanos, simplemente estaríamos uso de la tecnología para mejorar ciertos aspectos de la vida del ser humano.

Uno de los mayores avances de los últimos años en este sentido, han sido los implantes electrónicos cada vez más flexibles, cada vez más eficaces y más pequeños, por lo que ahora pueden ser implementados de forma mucho más segura. Además, en la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, han trabajado intensamente en el desarrollo de implantes que sean amigables al cuerpo, eficaces, pero sobre todo, que sean biodegradables en cuestión de algunos años.

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Uno de los principales problemas cuando se trata de cualquier tipo de implantes, es la compatibilidad de los mismos y es que el cuerpo tenderá a aislar casi todo cuerpo extraño que detecte, generando hinchazón y en ocasiones hasta severas infecciones. Por ello, los materiales que se pueden emplear se encuentran muy limitados, por lo que la labor de los desarrolladores de la Universidad de Illinois consistió, principalmente, en utilizar seda, silicón y magnesio para evitar la mayoría de los problemas que se tienen con otros materiales. El magnesio es mucho más sencillo de eliminar que el cobre, ampliamente utilizado por ser muy buen conductor de la electricidad en dispositivos electrónicos. El silicón es más o menos aceptado por el cuerpo sin muchos problemas, por lo que es un componente muy importante de los nuevos implantes biodegradables. El problema era que el silicón requería de muchísimos años para poder degradarse, por lo que fue clave determinar qué grosor debían tener los implantes para poderse degradar en poco tiempo, algunos años quizás.

Los implantes ya fueron probados satisfactoriamente en roedores, por lo que se espera que en algunos años se inicien las pruebas con humanos. Una vez concluido, seguramente estaremos un paso más cerca de alcanzar lo que las películas de ciencia ficción llevan tanto tiempo prometiéndonos.

Gonzalo Curiel, soy estudiante de Ingeniería Química Metalúrgica y radico en México. Llevo cerca de 2 años trabajando como redactor en diversas temáticas tanto en español como en inglés. Manejo el idioma inglés al 97% de acuerdo al certificado TOEFL, avalado por Cambridge University y tengo 25 años.

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